23 abril 2015

La grieta

18-IV-2015



Como ya sabéis andamos de motivada con la nueva sima descubierta, así que nos presentamos allí tres ilusionados de la espeleo. En nuestra línea, a la hora de repartir el material, echamos en falta la maza. Bien…agarra una piedra por el camino y continuamos para abajo. Sergio encabeza montando los fraccionamientos pasada la gatera, ya desobstruida.  Seguidamente instala varios fraccionamientos más. Pelos le sigue hasta el anclaje anterior y yo sigo a Pelos. Desde mi perspectiva superior observo con placer las características de los pozos y en algún momento podemos apreciar una agradable fragancia verde que fluye al compás del soplo del "Pozo Armónico".

Alcanzado el fondo del pozo principal, mis compañeros revisan el mismo, comprobando que no hay continuación ni soplo alguno. Yo me encuentro suspendido de un anclaje ubicado justamente en la parte superior de una grieta, por la cual hay un soplo enorme. En ella diviso una repisa y un par de "ventanucas". Encima de dicha grieta veo otra ventana y viendo que Pelos asciende, me inclino por subir a ella. Me encuentro un tubo descendente, inclinado y medio enfangado que va a dar a la repisa en la que ya está Pelos. Coincidiendo los dos en la boca de una gatera estrecha, irregular, embarradilla y con tramos desfondados, por los cuales no podemos colarnos. Pelos se introduce los siete metros aproximados de su largo y solo en su extremo ve posible progresión. 

Retorna a la repisa que está ocupada por un constante calabobos, se acurruca en la boca de la gatera, librándose del chispeo y se zampa un bocata sacado del bote estanco. A mí no me seduce nada la idea de comer mientras me estoy calando. Sergio aparece con el resto de la instalación, entonces opto por volver al tubo del que bajé y me pongo a comer, allí el goteo es soportable.

Se instala hasta el extremo de la gatera, que resulta ser una salida estrecha y vertical a un pozo semivolado de unos treinta metros, está claro que este es el rumbo. Sergio come dentro de la gatera que permite un hueco donde sentarse. Bajan los dos y cuando me dispongo yo, que bajaba a poner un fraccionamiento en mitad del pozo, me indican que no es necesario. Ellos retornan. En este último pozo la morfología de la sima cambia, aparentemente se nos aparece un meandro ancho, alto y descendente en cascada. Hoy nos quedamos sin material y hay que desinstalar este último tramo para desobstruir, pero eso será otro día.

Salimos a tomar algo, hemos cumplido con el objetivo, pinchar en el sistema.

                                                                                                     Autor: Manu.




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