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15 junio 2026

ESTILO UDÍAS

120626

Después de medio año, por fin, nos han concedido el permiso de exploración a todos los grupos que exploramos en Cantabria, para nosotros una fastidiosa demora.

Este año nos ha sorprendido la entrada en el club de una chica joven con ganas de explorar. Celia está demostrando una buena aptitud y fuerza de voluntad, importante para realizar esta actividad. Resulta que vive a unos cuatrocientos metros de mi casa y cuando coincidimos, gustosamente le hago de taxista.

En esta segunda jornada de exploración, nos hemos podido reunir cuatro compis para dirigirnos otra vez a Coborros. En el primer día se tuvo que desbrozar a palos lo que se pudo, está vez hemos repasado el “camino” con la tijera. Todos los años tenemos el mismo problema en el acceso para algunas cavidades. El tojo, las zarzas y los helechos son los que principalmente acaparan el monte.

Llegados a la punta de exploración, empezamos a topografiar la galería encontrada en la jornada anterior con rumbo a Udias, andamos tiempo buscando esa conexión, según avanzábamos nos encontrábamos con la típica morfología del sistema de Udias, karstificado por doquier, todo normal hasta que encontramos huellas humanas.

En algunas partes del sistema nos hemos encontrado restos y huellas de los mineros, aparte de en la mina.


Estos siempre se han metido en zonas de cavidad, procurando evitar los pasos verticales, aunque también se han metido en pozos largos, somos conscientes de ello. Buscan también la conexión para encontrar material y extraer el mismo, convertiendo la cavidad en una galería minera.

Así que éstos han descubierto un acceso más directo que el que nosotros hemos hecho, tuvieron que venir del rumbo opuesto, dirección a la sala de los bloques. Pelos lo intuía por la topo.

Seguimos de topo por la galería, observando incógnitas a distintas alturas, hasta que llegamos a unas amplias coladas en pendiente que terminaban en vertical, la galería sigue por una alta y larga diaclasa. Siendo las cinco y media, decidimos dejar el material de instalación y seguir haciendo topo en la dirección opuesta, nos metimos por un paso en pendiente de bloques, siguiendo huellas de los mineros, no nos quedaba claro si nos estábamos pasando de largo, ya que nos planteábamos salir. Con las mismas nos dimos la vuelta y regresamos por donde entramos.


Antes de salir, rebuscamos por la sala de los bloques y dimos con el acceso más directo. Afuera el calor nos empañó las gafas a los miopes. El caluroso regreso, las prendas, el equipo, las sacas, el barro, el cansancio te crean una necesidad de hidratación que te hacen desear meterte en una piscina o en un océano.


A las 9 llegamos al bar de Chema en Bustablado, donde nos saciamos. Después a las fiestas de Rodezas que gratamente nos ofrecieron panceta y salchichas.  Una vez molidos y comidos nos fuimos para casa.

 

 

05 mayo 2026

Prospecciones en Udías

 

Prospección

En un sábado soleado nos hemos reunido unos cuantos para prospectar. Hay que aprovechar esta época estacional antes de que surjan los helechos, tojos, garrapatas, rucidueñas, tábanos…

Cogimos rumbo a la pista que lleva al pozo Peña monteros, antiguamente llamado pozo del Madroño, pasado éste, empezamos a repasar esa misma ladera de monte. Empleamos la oportunidad ofrecida por la tala de eucaliptos, aunque no sin esfuerzo, todo el desbroce de ramas y hojas andaba desperdigado por doquier, sobre todo en las dolinas, algunas cegadas por ello, tienes que transitar con tiento y equilibrio para no encajarte entre los maderos.



Como orientación para buscar cavidades, utilizamos una aplicación de mapas con capa lidar, esto nos ayuda a plantearnos la dirección a tomar y a geolocalizar las torcas halladas. La mayor parte de lo encontrado suelen ser culos de saco, no obstante hay que comprobarlo. En otras ocasiones más que el mapa, es la fortuna la que te hace encontrar algo y la insistencia en buscar debajo de las capas de arenisca.



En esta ocasión hemos localizado un par de cuevas y tres torcas. La primera cavidad se trata de una amplia y alta visera, sin mucho más que rascar. La segunda se nos presenta como una visera baja y ancha que antaño se debió utilizar como refugio para ganado, al tener en su entrada un muro a media altura. Como tratamos de conservar la toponimia del lugar, solemos consultar al pastor de Duña, buen conocedor de los montes de Udias. Por las imágenes mostradas, le parece que es “el cubil de la puerca” por nuestra parte así seguirá siendo. En ella encontramos unas gateras que si merecen dar las un tiento para otra ocasión. De las torcas en principio sólo una soplaba, otra labor que queda pendiente.


Algunos participantes tuvieron que marchar antes de terminar la jornada, el resto nos quedamos hasta dadas las seis que temiendo el anochecer nos recogimos a tomar unos refrigerios y despedirnos hasta la próxima actividad.












24 abril 2025

INESPERADO

  Abril 2025                                                                                                                                             

Amanece un día soleado en el que se anunciaron lluvias, nos reunimos donde siempre y nos surgieron dudas, debido al clima, de a que lugar dirigirnos. Finalmente nos inclinamos por Culina a revisar incógnitas y cerrar algún sector.

Nos colamos en el torco, pasada la galería de la risa llegamos hasta un nido de material, formamos dos grupos Marta y Pelos fueron a topografiar gateras, Jorge y yo a comprobar un par de estrechos meandros y una ventana. Uno de ellos era más prieto de lo normal, teniendo que ir en oposición empotrándonos entre las dos paredes para no caer en el desfonde, accedimos por una pequeña ventana y logramos colarnos lateralmente y acceder a una gatera, con la piqueta en mano fui raspando algunos tramos, hasta llegar al colapso de sedimentos de la gatera. Pensábamos en hacer una instalación vertical para llegar a la ventana, pero la larga envergadura de Jorge le facilitó hacer una escalada y ahorrarnos la instalación. Inspección infructuosa. 



Al retornar nos encontramos con l@s compis que traían la buena noticia de haber encontrado la conexión con la sala de las cascadas, en la que habría que hacer una pequeña desobstrucción. Esta conexión nos da la opción de realizar una circular por la cavidad, pudiendo observar de un trayecto las galerías principales Apio y Salaenos.


Comimos y unos se fueron a desinstalar un pasamanos y los otros nos volvimos a meter en ese exprimidor de meandro para topografiarlo, más de media hora para sacar cuarenta metros. Tras volvernos a juntar otra vez, unos fueron a topografiar apretadas gateras y otros a instalar un pasamanos.




Al finalizar el pasamanos, tenemos un pozo que da a la galería principal y una ventana al inicio de este pozo. Jorge se curró el pasamanos y el acceso a la ventana. Estábamos inquietos, ansiosos de entrar en la galería que nos mostraba la ventanuca.


Una vez los cuatro dentro, empezamos a topografiar. Es una galería de entre ocho y diez metros de altura por uno o cuatro metros de anchura. Paredes onduladas, jaspeadas de yeso blanco, brillaban al reflejo de la luz, racimos de flores de yeso por doquier. Por el camino incógnitas cada diez metros, al lado izquierdo de la galería aparecían notables ventanas, que comunicaban con lo que parecía una galería más amplia que en la que estábamos. No obstante continuamos por la misma, hasta que nos dieron las ocho y nos dimos la vuelta. Nos fuimos a cenar a la Retama y a brindar por el nuevo descubrimiento.



En jornadas sucesivas l@s compañer@s seguiremos explorando esta pequeña y bonita cavidad.

 

16 enero 2025

TORCA DE LA LLANA DE LA LEN (Dic 2024)

 

TRES JUBILADOS Y UN MÚSICO

1er día

Toda la semana pensando en cómo montar un grifo cerca del vivac y en explorar un pozo cerca del caos de bloques que nos impide el paso hacia el Este. El agua no es que esté muy lejos, pero es escaso y tenemos que transportar garrafas de 5l por zonas de bloques y además, tardan un día en llenarse, quizás tarden menos, esto se puede calcular, luego os cuento… Es probable que solo tarde un ratuco, una hora o dos o cuatro, nadie se ha quedado a verlo todavía, por lo que la dejamos cargando a la ida de la exploración y la cogemos a la vuelta como norma general.

El caso es que escuché que caía algo de agua cerca del vivac, pero había que montar un pasamanos para verlo, así que este verano en una entrada que hicimos Marcos, Arturo y yo, entre el millón de cosas que hicimos, una fue montar un pasamanos para llegar al agua. La expedición de dos anclajes fue un éxito, caía agua de sobra para tener una pequeña fuente cerca del vivac. Así que diseñé un sistema igual o parecido al que tienen en el vivac de la canal (Alto Tejuelo) creo recordar que me comentó Arturo y/o Jordi alguna vez. Es como un pique de estos de jovenzuelos; pues yo más!!!

Consiste en un bidón de lona de 20l en el que se recoge el agua, en este caso colgado lo más alto posible para disponer de energía potencial, ya que no había mucho desnivel hasta donde lo queríamos llevar, después otro tubo metido en el bidón para llevar el agua hasta donde lo deseáramos, y cordino tenso con bridas para llevar el tubo siguiendo la trayectoria deseada. También se puso un filtro para evitar llenar de tierra e impurezas el bidón. Realizadas estas labores de ingeniería espeleológica, Marcos chupó del tubo con sus fuertes pulmones y el agua brotó como si de magia se tratara, una sensación de júbilo nos invadió!!  



Pero estoy mezclando acontecimientos sin respetar cronológicamente los hechos, empecemos por el principio…

Ajanedo, 27 de diciembre, 10:30 AM, aparecen tres jubilados por la puerta, Manolo, Ciano y Marcos. Les ofrezco café, solo tenía cápsulas pero lo tomaron igual. Mientras lo tomaban, les enseñé las cosas que tenía para el grifo y me esforcé en dar una explicación lo más creíble posible, y aunque sé que confían en mi, vi esas miradas de;

-          Pelos (otros Adrián)… Te queremos pero se te está yendo la olla…

Eh, pero buenos amigos, que aun sabiendo que bajar todo ese tubo, y todas las cosas necesarias hasta tan lejos era un esfuerzo, no se atrevieron a quitarme la ilusión con esos ojitos del gato de Srek que les puse a todos… Eso es amistad.

Aun con esa amistad que nos une, tuve que negociar los metros de tubo que íbamos a bajar, pero los metros fueron suficientes.

Acabada la negociación llegamos a la Torca de la Llana de la Len, y nos fuimos tirando por los pozos. Todo estaba igual, a excepción de las botellas que tenemos por el camino que se habían llenado, ¿cuánto han tardado en llenarse?, nadie se ha quedado a verlo de momento…

Cinco horas y media o así después llegamos al segundo vivac, hogar. Esa tarde aprovechamos para hacer dos grupos. Uno a topografiar una pequeña galería pendiente de la que se encargaron Manolo y Marcos, y Ciano y yo nos encargamos del sistema de agua corriente. Marcos y Manolo acabaron antes que nosotros y nos ayudaron con los retoques finales. <<Y Marcos chupó de la manguera… júbilo..>> os lo he contado arriba.

Después acaldamos un poco el vivac, las colchonetas y tal y por fin cenamos. 

Dormitorio



Estuvimos planeando los trabajos del siguiente día. Yo insistí bastante en un pozo que había encontrado la vez anterior cerca del caos de bloques, bajaba unos 20m o 25m a oído de buen músico. Y bajar puede ser bueno. La galería está formada por un caos de bloques como casas y otros de menor tamaño que han tapado la galería primigenia, el derrumbe ha llegado a colmatar la galería entera. En esta zona suponemos que unos 30-40 m más abajo podría estar el suelo, y quizás cerca de los laterales podría encontrarse un paso. Otra incógnita era revisar la parte final de la galería de conexión con el eje principal, donde quedaban varias cosas. Esto con el mismo motivo, encontrar un paso hacia el Este. Con esto nos fuimos a dormir.




2ºdía

A una hora indeterminada mi estómago comenzó a tener una especie de tormenta de verano, al rato tuve que salir al “baño” a despedirme de la cena por el mismo sitio por el que había entrado. Esto creo que me pasó otras dos veces más esa misma noche… Había comido un pan en mal estado que tenía en el vivac. Vienen envueltos en plástico, pero la fecha de caducidad venía en el envoltorio principal que no estaba. Pensé que sería de verano, pero debió ser un pan que llevaba allí dos años, como compro los mismos no debí deshacerme de todos los viejos aquella vez. En apariencia estaba en buen estado, aunque un olor un poco ácido el cual achaqué a un pan de semillas metido en un plástico. Vamos, que cuando sonó el despertador estaba molido. Les expliqué mi aventura psicodélica nocturna, y les comenté que fueran ellos a explorar que nos veíamos luego si eso y caí de nuevo dormido plácidamente. A una vuelta escuché ruidos raros, no sabía si era un sueño o ya estaba en casa, porque en el vivac estaba solo, me sobresalté un poco y me incorporé, me quité los tapones y algo rocaba a mi lado sin conocimiento. Puse luz y ahí estaba Marcos, se había quedado para cuidarme. Volví a caer dormido. El día fue beber agua, dormir, me levanté varias veces a picar muy poquito, tomar unos hidratos, mientras Marcos trabajaba por allí, haciendo un camino al baño, le ayudé con un par de piedras, pero estaba cansado. Me volví a dormir y ya por la tarde noche estaba mejor.

Llegaron Manolo y Ciano. Estuvieron currando bastante en las incógnitas. La del pozo de la obsesión resultó ser un sitio peligroso con bloques inestables sin una continuación aparente. Aunque con los años uno se lo toma como una rutina me dejó un poco chafado.  Las incógnitas de la galería de conexión fueron en gran medida diaclasas desfondadas sin pasos o continuaciones concretas que fueron topografiando… En fin, nada que no pueda mejorar un buen marmitako para cenar. Resulta que en verano Marcos bajó un envase de marmitako que hace la empresa Ortiz y que venden en el Lupa que está espectacular, se calienta al baño maría y está realmente bueno, con buenos trozos de bonito. Pesa 300gr, pero le da 10000 vueltas a la comida liofilizada que hasta ahora estamos consumiendo, que pesa poco, pero cuando lees macarrones a la boloñesa y le incas el diente... oye, te entra un sentimiento de pena y soledad… El Marmitako me dejó nuevo, alegre y con ganas de madrugar y todo. Planeamos la exploración del día siguiente, que serían varias incógnitas de la galería de los Titanes.




3er día.

Cogimos material e hicimos dos grupos, Marcos y Ciano irían con topografía, y Manolo y yo a hacer una escalada. Tenían buena pinta las dos cosas, comencé a escalar mientras Manolo me aseguraba, 5 o 6 anclajes más tarde estaba arriba, puse los pies en una repisa que daba acceso a una diaclasa de paredes lisas, al fondo otra escalada llevaba a un pequeño ventano del que bajaba un chimenea aparentemente pequeña. El pozo tenía unos 25m. Hicimos topo y dejamos incógnita. Fuimos donde Marcos y Ciano y cambiamos, Manolo y yo fuimos a topografiar y Marcos y Ciano a escalar, la ventana tenía una pinta espectacular… Una vez habíamos topografiado unas gateras, salimos a comer y la escalada de estos fue infructuosa… Otra chimenea grande bajaba para formar esa ventana. Por la tarde nos dedicamos a husmear laterales, se topografiaron varias cosas sin relevancia. En una de ellas Ciano y Manolo estuvieron un buen rato, y encontraron unas bonitas formaciones. Mientras, yo me puse a revisar sin descanso otro lateral. Desde la lejanía en la oscuridad de esta gran galería de proporciones épicas, Marcos me observaba, entrar y salir, bajar dolinas y subir montañas. Yo no podía parar, tenía la energía y sobretodo la curiosidad de dos días acumulada en uno. Cuando ya estábamos cerca del vivac y Manolo y Ciano regresaban, encontré algo que continuaba. Manolo y Marcos se fueron para el vivac, pero Ciano y yo nos quedamos a topografiar de calentada. Entramos en una diaclasa, Ciano no pudo superar un paso estrecho, yo pasé sin mucho esfuerzo, le animé a que lo intentara, no me creía que no pudiera pasar, pero Ciano está más fuerte de lo que pensaba, está mazado, no le pasaban los pectorales, me quedé perplejo. Fui a ojear y continuaba en quiebros constantes, volví y en un momento Ciano encontró la forma de llegar trepando y destrepando. Seguimos topografiando el conducto dejando alguna incógnita. En uno de los quiebros dimos con una formación de calcita con forma de platillo volante o pandereta, pero para ser pandereta le faltaban los chinchines. Muy curioso, la primera vez que veíamos algo así, en la pared había alguna del tamaño de una mano, pero esta medía metro y medio.





Seguimos hasta que nos pusimos hora porque nos conocemos. Llegamos a un sitio con una bifurcación y dejamos un punto de topo y nos volvimos. El conducto es generalmente estrecho aunque va ampliando según vamos avanzando, esperemos que nos lleve a alguna galería no conocida, aunque el rumbo no es alentador.

En total, durante los dos días, topografiamos alrededor de 1km de nuevos conductos.

Cuando llegamos, estos ya estaban preparando la cena. Marcos y yo solo habíamos llevado una de marmitako cada uno, así que tocaba liofilizada de boloñesa, pero me equivoqué al comprarlo y era como un sucedáneo de boloñesa vegano o algo así, estaba malísimo. Pero entre risas, chocolate con almendras, fuet e ibuprofenos la cena fue menos traumática. Con la misma nos fuimos a dormir. Yo dormí como un lirón.

4ºdía

Nos levantamos pronto, a eso de las 7. Notaba en mis cuádriceps las subidas y bajas del día anterior, pero estaba alegre, y ahora solo pensaba en comerme un cocido montañés a la salida.

Desayunamos, recogimos todo, repartimos la basura incluyendo el pan sobrante… Y comenzamos la salida, todo estaba igual que cuando llegamos. Descubrimos que en el primer vivac queda una esterilla, una colchoneta y un saco en un ricón. Subimos el p.140 y nos paramos hasta la sala del 15M. Allí comimos, bebimos y seguimos hasta la base del P.60. Allí la vida nos llevó a Ciano y a mi a una gran incertidumbre. Lo sencillas que parecen algunas cosas cotidianas de la vida a veces y lo complicadas que pueden volverse cuanto te preguntas algo… Puse una botella a cargar en un goteo, conté cuanto tardaba en caer la gota para poder acertar a ponerla justo en la boca (8 segundos), y ahí me pregunté cuanto tardaría en llenarse, nadie se había quedado a verlo todavía… Compartí mi curiosidad con Ciano, y el resto del trayecto fueron infinidad de cálculos matemáticos, la primera media hora por el tamaño de una gota, la segunda media hora aclarándonos con los ceros que había que poner y quitar, luego los escalones de los litros, y las conversiones de litros a cm3 y dm3 y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos en la calle y no lo habíamos solucionado… Siete horas y media de trayecto después, tres jubilados y un músico salían por la boca en un día fabuloso, atónitos quedamos contemplando la preciosa estampa natural que te regala el Porracolina. Pero ninguna respuesta clara. 







Marcos, como se ha dedicado a hacer fotos me acabo de dar cuenta que no ha salido en ninguna.

Fuimos a San Roque y no pudimos comer, pero sí tomar algo para despedirnos.

Dos días más tarde recibí una llamada de Ciano. Amparo nos había resuelto el enigma del llenado de la botella. Ya podíamos descansar en paz.

Eternamente agradecidos Amparo!!



29 enero 2024

 

AGRADECIDA VISITA                                               27-01-2024




Amanece un día brumoso y al poco brillaba el sol en un invierno seco, el viento sur se come la poca nieve que ha caído. Al parecer este día se nos han arrimado varias compañeras/os de distintos clubs, Manolo (Abrigu), Lucía (Ozono), África y Arturo (Proteus) y Marcos (Trasmiera). Los habituales nos frotábamos las manos con todo el material con el que íbamos a cargar a todos éstos hasta el sector de exploración, no es un precio excesivo por conocer un lugar diferente y hacer buenas migas.



Mientras Pelos y yo recogíamos el material en el local, Marta y Fredo acompañaban a nuestros apreciados colaboradores/as. Una vez pertrechados en Sel de Haya, nos introducimos en la mina hasta llegar a Tierra Seca, donde un grupo de tres exploradores, que tenían que salir un poco antes, se quedo con parte de material para instalar un posible atajo hasta la punta de exploración, los demás continuamos el paso por el meandro Rejos desfondado en casi todo su camino y por el meandro Rabas mayormente agaterado de suelo arenoso, los nuevos en el lugar se sorprendían gratamente al ver las salteadas plantaciones de flores de yeso que hay por todo el trayecto.



U
na vez llegados a la sala Castellum muy fosilizada, salpicada con vetas de yeso por paredes, techos y suelos, haciendo que el polvo en suspensión se mantenga presente por estas galerías. Descargamos el resto del material e hicimos una pausa para comer, entre tantos nos llevó casi tres horas llegar.



F
ormamos otro grupo de tres, que se dedicó a topografiar algunas incógnitas entre la galería Rabas y galería Chipirones. Pelos les oriento inicialmente y luego se vino con Marcos y conmigo que nos fuimos a instalar pasamanos al meandro Tentirujo con rumbo a Los Coborros, él estuvo haciendo la topo de los ramales de dicho meandro.





Dadas las ocho nos recogimos, dejando pendiente labores por terminar. Por el camino de retorno se visitó el pozo Peñamonteros o pozo del Madroño, tras diez horas de cueva subir las rampas de mina Hermosa terminan siendo la guinda del día. Una vez fuera pasadas las once nos planteamos bajar a Cabezón de la Sal, a ver si encontrábamos algún sitio donde nos sirvieran de cenar, afortunadamente así fue y pudimos llenar nuestros vacíos estómagos. Después nos despedimos entre sonrisas.


22 enero 2024

 

ALFAR                                                            20-01-2024





Seguimos explorando en torco Culina en varias incursiones y con diversos compañeros/as, largas labores de instalación (horizontales y verticales) y desobstrucción con resultados poco deseados, siendo una cavidad en buena parte fósil, la aprovechamos para ir los días de lluvia, días que disponemos poco tiempo…



La galería Salaenos ya está revisada de principio a fin, en esta última ocasión nos hemos metido en el sector Nutela, después de pasar por una sala de grandes bloques e instalar un pasamanos de quince metros, nos encontramos con una gatera de unos tres metros conteniendo un suelo de barro compacto, por la cual solo logramos pasar Pelos y yo, dimos a una galería corta que termina en un lado con un pocito de 12m y en su fondo una pequeña galería de suelo poligonal de barro duro, donde podías pisar sin dejar huella y observar bonitas formaciones en su techo.



Volviendo otra vez a la galeriuca corta, hayamos otra gatera empinadilla de unos 10m, también de suelo con barro compactado, por la cual se apreciaba una notable salida de aire, lo que nos indujo a venir este sábado a rascar dichas gateras. Ya que en esta ocasión Marta se quedó en la entrada con piqueta en mano intentando hacer hueco.




Tras volver este último sábado, mientras Pelos se encargaba de la segunda gatera, Jara y Marcos atacaban el inicio de la primera y yo el extremo opuesto. Para eliminar este barro utilizamos diversos utensilios espátulas de hojas duras, pequeña sierra manual de jardinería, piqueta y un fino cordino con asideros. El cordino una vez introducido en el barro nos ayudaba a extraer buenas lajas de barro, lo que facilitaba la labor. Y entre laminas, lajas y tochos de barro al cabo de dos horas largas logramos comunicar los extremos. Buena parte del barro extraído lo iba introduciendo en un pequeño hoyo que tenía al lado, el barro era bastante maleable y en tal cantidad el sueño de cualquier alfarero, y me hice un sillón que utilicé luego para comer.



Después del tentenpie me metí en la segunda gatera y en su final el pecho se me quedaba encajado, así que solo pasó Pelos, la verdad allí no había sitio para revolverse dos personas, topografió lo poco que pudo porque la gatera aunque ganaba en altura perdía en su ancho, hasta tal punto que la estrechez se hacía inaccesible.



Y con las mismas desinstalamos todo y nos largamos a tomar algo a la Gloria, un bar centenario de Canales.