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05 mayo 2026

Prospecciones en Udías

 

Prospección

En un sábado soleado nos hemos reunido unos cuantos para prospectar. Hay que aprovechar esta época estacional antes de que surjan los helechos, tojos, garrapatas, rucidueñas, tábanos…

Cogimos rumbo a la pista que lleva al pozo Peña monteros, antiguamente llamado pozo del Madroño, pasado éste, empezamos a repasar esa misma ladera de monte. Empleamos la oportunidad ofrecida por la tala de eucaliptos, aunque no sin esfuerzo, todo el desbroce de ramas y hojas andaba desperdigado por doquier, sobre todo en las dolinas, algunas cegadas por ello, tienes que transitar con tiento y equilibrio para no encajarte entre los maderos.



Como orientación para buscar cavidades, utilizamos una aplicación de mapas con capa lidar, esto nos ayuda a plantearnos la dirección a tomar y a geolocalizar las torcas halladas. La mayor parte de lo encontrado suelen ser culos de saco, no obstante hay que comprobarlo. En otras ocasiones más que el mapa, es la fortuna la que te hace encontrar algo y la insistencia en buscar debajo de las capas de arenisca.



En esta ocasión hemos localizado un par de cuevas y tres torcas. La primera cavidad se trata de una amplia y alta visera, sin mucho más que rascar. La segunda se nos presenta como una visera baja y ancha que antaño se debió utilizar como refugio para ganado, al tener en su entrada un muro a media altura. Como tratamos de conservar la toponimia del lugar, solemos consultar al pastor de Duña, buen conocedor de los montes de Udias. Por las imágenes mostradas, le parece que es “el cubil de la puerca” por nuestra parte así seguirá siendo. En ella encontramos unas gateras que si merecen dar las un tiento para otra ocasión. De las torcas en principio sólo una soplaba, otra labor que queda pendiente.


Algunos participantes tuvieron que marchar antes de terminar la jornada, el resto nos quedamos hasta dadas las seis que temiendo el anochecer nos recogimos a tomar unos refrigerios y despedirnos hasta la próxima actividad.












07 junio 2020

Campaña de prospección y limpieza en Valdició


Mientras el mundo espeleológico sigue confinado, como gran parte de las actividades en el mundo, se van abriendo poco a poco las puertas del optimismo y la esperanza. Las muestras de solidaridad y humanidad tienen que primar siempre por encima de los radicalismos, la prueba de que al ponerte una simple mascarilla lo haces para proteger a los demás y no a ti mismo, el simple gesto de respeto que supone ese detalle habla de nosotros mismos.
Y después de un tiempo en Fase 2 en la comunidad de Cantabria apunto de abordar la Fase 3 seguimos en nuestro grupo respetando, por solidaridad con nuestros compañeros de toda España, los distintos estados de alarma y sus consecuencias. Ya se nos permite prospectar en grupos poco  numerosos y aprovechamos la coyuntura del “Día Mundial  del Medio Ambiente” celebrado el 5 de Junio.
Para nosotros es un día importante y lo celebramos el sábado 6, cuando quedamos unos 8 compañer@s para hacer una prospección y limpieza de la zona del Arroyo de Valdició, no solo componentes del grupo Cces sino también amig@s que se han querido juntar a esta iniciativa que esperamos poder seguir repitiendo en el futuro.


Sabíamos de antemano el estado en muchos puntos de esta zona, en cuanto a la gran cantidad de residuos que durante años se han juntado en estos cauces olvidados de la mano de los organismos oficiales. 
No es nuestra intención criticar, sino educar con el ejemplo, que creemos es la mejor herramienta a nuestro alcance para concienciar tanto a los vecinos, con los que tenemos una relación cordial, como a los dirigentes a los que habrá que demostrar que hay maneras de conservar el patrimonio distintas a las tradicionales en las que prima el beneficio económico. 
Sirva para ello una fotos del antes y el después de esta pequeña campaña de limpieza a medida de las circunstancias y del distanciamiento social.

Antes
Después

En la prospección efectuada a nivel geológico observamos como ya sabíamos que el arroyo de Valdició se sume en distintas zonas que marcaremos en los apuntes hidrológicos de la zona, unas aguas que pensamos pueden ser aportes al sistema de la Torca de la Llana de la Len, y que creemos que puedan llegar hasta el valle del Asón, como lo han venido comentando desde hace años otros grupos de exploración franceses, catalanes y de la región. No hemos podido observar cavidades cercanas al cauce que sugieran posibles sumideros y solo durante su recorrido se suceden distintas infiltraciones en el terreno a través de bloques, cantos rodados y grietas.










Y como no, después del esfuerzo y de las investigaciones estos chicos y chicas se merecen una recompensa con una buena parrillada organizada por nuestros mejores anfitriones, en la que aprovechamos para celebrar el cumple de Pelos, ¡¡Felicidades cabezón!! Que cumplas muchos más.

06 septiembre 2018

Prospecciones en el Porracolina: 30 de Agosto, “Los cinco en la sima Hipérico”



Un jueves atípico, con Santander en fiestas, nos hace animarnos a buscar hoy una nueva entrada a la oscuridad, repasando varias torcas encontradas en una prospección anterior (no contaré esa aventura para dejarla en las cenas y reuniones entre risas del grupo). Así que hoy seremos 5, y como esos librillos famosos que muchos leímos cuando éramos chiquillos nos aventuraremos en los indómitos lapiaces del Porracolina.





Los grupos anteriores que aquí exploraron dieron un buen repaso en este gran karst, pero es muy difícil terminar con los cientos de torcas de una zona tan fracturada como pudimos comprobar, puesto que las dos nuevas bocas se hallan a solo un centenar de metros de desnivel sobre la carretera. Están totalmente limpias de marcas ni anclajes y su boca es parecida en tamaño, de unos 3 metros de largo por 1 de ancho.


No tardamos más de quince o veinte minutos en llegar a la primera, cuya primera estimación fué de unos 40 metros con nuestro efectivo método de tirar una piedra, aunque es verdad que alguno le dio unos 20 más. Los voluntarios para instalarla son Manu, Pelos y Jara, quienes se ponen a la obra al momento. 
Después de repartir el material Jordi y yo nos acercamos a la segunda que sabemos que es más pequeña y pensamos que podíamos verla en poco tiempo. Al llegar a la cabecera observamos que el fondo se ve a unos 10 metros y Jordi se dispone a instalar la cabecera y descender al fondo tras 3 anclajes. Una vez abajo los dos comprobamos que el fondo lleno de piedras se encuentra colmatado al final, sin posibilidad de continuación, pero Jordi nota algo de aire entre unas piedras y nos ponemos a retirar todo lo que estorba. Entre las piedras algunos huesos de cabras, como suele ser habitual, y tras retirar unas pocas piedras aparece una gatera que nos encargamos de despejar. Un rato más tarde se puede pasar y comprobamos que al otro lado hay la base de una chimenea, y mirando hacia arriba se ve la luz de la calle a la misma altura que el pozo desde el que bajamos. Sin más posibilidades desinstalamos y marcamos esta pequeña torca.


Al mismo tiempo en la otra ya han descendido unos cuarenta metros y el pozo continúa, así que me dispongo a descenderla para ver qué pinta tiene. Cuando voy llegando compruebo que Pelos y Manu ya están en la base y está claro que pasa de los 60 metros. El pozo de unos 10 metros de largo por 4 de ancho en su zona de mayor volumen baja con plano inclinado en sus primeros metros para abrirse, no se aprecian ventanas hasta casi la base, donde se ve por una estrecha grieta un volumen detrás. Dicho volumen parece un pocillo de 4 metros que creemos pueda ser la base de una chimenea paralela. Algo curioso para nosotros es la corriente de aire que se muestra en varias zonas y parece circulatorio entrando por la grieta del pocillo paralelo. Dejamos la incógnita para otra ocasión y salimos topografiando el pozo que al final nos da 75 metros y cuando llegamos arriba nuestros compañeros han buscado un nombre para esta torca, gracias a una planta fácilmente reconocible que encontramos cerca de su boca, se llamará Torca Hipérico.


Finalmente para concluir el día los cinco nos acercaremos a una torca conocida, llamada “El perro de Fermín”, tras salvar el desnivel por el empinado lapiaz llegamos a su boca y después de instalarla procedemos a abrir un poco la boca de un pozo encontrado en su base a -40 que pensamos que puede tener unos 60 metros. Aunque la ausencia de aire nos indica que no tiene mayor importancia preparamos el pozo para topografiarlo. Un trabajo laborioso y poco fructífero, pero útil y que no debemos abandonar para saber más sobre este gran karst del que esperamos todavía gratas sorpresas.


Josean